EL CAMINO...
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Yo elegí la Vida al danzar para Dios


Mi mamá me cuenta que cuando estaba embarazada de mi y ella cantaba o escuchaba música, inmediatamente yo empezaba a brincar en su vientre. Las fotos familiares además registran que es posible que haya aprendido a bailar antes que aprender a caminar y que al son de las primeras notas musicales en las reuniones de la familia quien acaparaba la atención en la pista de baile era la pequeña María Fernanda…

En el colegio siempre mis profesoras, en los actos de clausura de los años de la primaria, tenían a bien enseñarme los bailes típicos colombianos para que, junto con mis compañeros, los presentáramos como acto final del año escolar ante los emocionados padres de familia.

Así, el baile se convirtió para mi en algo que formaba parte de mi estilo de vida así como el canto, por las raíces musicales de mi familia y de mi historia. Sólo Dios sabe que más adelante me iba a enterar, de que los talentos de los que gozaba, no eran más que dones recibidos de El y que debían ser puestos a su servicio.

En el año 2005, bendito año en el que Dios me llamó a su camino, entré a un grupo de oración carismático católico en la ciudad de Bogotá, mi ciudad de origen. Allí, una vez enamorada de Dios, le entregué todo mi ser y empecé a descubrir que muchas de las cosas de las que yo gozaba y hacían parte de mi estilo de vida debían ser puestas en manos de mi Señor. Como buena cantante y bailarina (de corazón no de profesión), lo que más me llamaba la atención del grupo eran las alabanzas y los cantos y un día (que recuerdo como si fuera ayer); en una alabanza dirigida por uno de los ministros de música, bueno, una ministra, esta santa mujer dice: “bueno, vamos a alabar a Dios con danzas” y ella empezó a enseñarnos la coreografía de uno de los temas de alabanza a Dios. Yo pensé esto está buenísimo, canto y baile!!!, aunque todavía no era del todo conciente de la profundidad de mis palabras en aquel tiempo.

Para el año 2006, el director (en ese entonces) del grupo de oración al cual pertenezco en la ciudad de Bogotá, nos llamó a una prima y a mi para una reunión. Nos dijo: “yo quiero que cada una de ustedes prepare una enseñanza (anuncio). Diana (mi prima), usted prepare una enseñanza sobre la alabanza; y usted, María Fernanda, prepare una enseñanza sobre la danza”… y aunque yo ya hacía parte para ese momento del ministerio de música, la petición del director del grupo fue bastante sorpresiva para mi porque no tenía ni idea de lo que tenía que hacer y mucho menos de cómo hacerlo! Yo sabía bailar otras cosas, pero danzar para Dios era un mundo desconocido para mi.

Fue así como empezó para mi todo un proceso de aprendizaje sobre el carisma de la danza, leyendo por aquí, investigando por allá y, sobre todo, postrada a los pies de Cristo implorando su misericordia para que yo, sierva inútil, pudiera cumplir con esa tarea que me estaba siendo encomendada y fue así como Dios se valió de mi pobre naturaleza humana, de mis brazos, de mi rostro, de mis lágrimas, de mi dolor, de mis sonrisas, de mis alegrías, de mi corazón, de lo poco que soy para gestar la formación del ministerio de danza de nuestra comunidad en Bogotá y fue ahí cuando entendí que aquello que para mi era un talento, era en realidad un don un carisma venido del Espíritu Santo y que merecía ser ejercido con excelencia para Dios.

Yo elegí la vida al danzar para Dios, porque:

-Entregándole mi ser a travéz de la danza, puedo sentir su presencia,

-Siento como me llena su Espíritu y me hace para si llenando todos mis vacíos y los espacios a mi alrededor,

-Mi yo muere y es Dios quien obra a través de mi como su ministro,

-Siento como el fuego del Espíritu Santo devora todo mi interior,

-No hay mejor manera de acercarme a El y demostrarle cuanto lo amo,

-Vivo su Palabra como fuente de vida, camino y verdad,

-Siento su amor por mi,

-En el corazón somos El y yo derretidos por la pureza de su amor,

-No hay engaños ni mentiras sino fuentes de agua viva en cada paso, en cada movimiento, en cada gesto,

-Santifica mi ser, el de mi ministerio y el de una comunidad entera,

-Intercedo por mi y las necesidades de mis hermanos,

-Es la manera más limpia en la que me puedo entregar a El,

-No existen límites en el fluir de su luz en mi vida y en la vida del pueblo ministrado,

-Danzando me rescata de mis miedos, de mis temores y de mis miserias,

-Nunca nadie me ha amado como El me ama,

-Me rodea con sus brazos y eleva mi espíritu hasta su Divina Majestad,

-Rostro en tierra lo reconozco como mi Señor y Señor de mis hermanos,

-No existen límites en fluir de los sentimientos,

-Queda al descubierto mi alma para ser sanada por El,

-Me ha elegido como su ministro aun sin merecerlo,

-El es digno de toda alabanza y adoración,

-En La palabra de Dios está escrito que danzar es un mandato para alabarle y adorarle,

-Es el puente tendido hacia mi experiencia del encuentro con Cristo,

-Así puedo anunciar el evangelio y construir el reino de Dios,

-Puedo elevar con mi danza las intenciones de mis hermanos a su presencia,

-Soy un canal de bendición para mis hermanos y soy bendición para El,

-Batallo desde mi nulidad para que reine su Grandeza y se manifieste su Poder,

Por todo esto y por mucho más, YO ELEGÍ LA VIDA AL DANZAR PARA DIOS!


Mafe

1 comentario:

  1. Guau! nunca lo había leido Mafe! que hermoso! me alegra mucho saber de tu testimonio :) espero que estés bien! hace mil que no te veo :) te mando un abrazo enorme que Jesús te colme de bendiciones a vos y a todos los que hacen y espectan el blog!

    Alvaro.

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